lunes, 1 de enero de 2007

El Productor de Televisión

Al subir me dijo que había una fila de gente bebiendo en la esquina, una fila muy larga. Se asombraba que fueran recien las 6 de la tarde. Probablemente lo dejó algo pensativo por que pintaba lo que se venía. Realmente nunca se acaba, antes de empezar el próximo, no existe nada. Es un vacío. Entonces es una convención que sin nosotros no existiría. Aún así la fila entera se perderá en un viaje al inconsciente colectivo que crean las luces futuristas y sus cadenciosos movimientos. Pero es como todo: es una liberación, una catarsis. El tercero de la fila no pudo pagar ni una deuda y perdió el stand un mes antes. Ha conseguido vivir con su hermano, el que negocia químicos por comida. Por fín todo termina, eso es lo que importa ahora. Que más da que apenas termine volverá a comenzar. Será una sueño gracioso, y al despertar... bueno, al menos tiene sus químicos.

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